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lunes, 25 de noviembre de 2013

La firma - Hoy, Alejandro Cuenca / Playa Fenicia

La playa fenicia que los vecinos no pueden reclamar  / @_cuencalejandro

Y no la pueden reclamar, no porque lo digo yo, sino porque se ven imposibilitados de hacerlo, debido a que en muchas ocasiones si preguntas por la calle, a ver quién te sabe decir exactamente de qué se trata. Revalorizar el patrimonio fenicio. Ya y cómo, con qué, qué habrá. Esa falta de promoción y proyección junto a la falta de entendimiento (de la que proviene) hunde en el olvido el proyecto de la Playa Fenicia.

¿Para qué servirá la desembocadura del río Vélez? Si seguimos así, para nada. Al menos no para dar la importancia y valor que merece los yacimientos fenicios de los que dispone tan costera tierra. Me equivoco. Realmente sí servirá (y sirve) para algo, pero no para un encuentro cultural precisamente, sino encuentros de otro tipo y con otros fines...

Pero no encuentro cultural como debía ser, un proyecto que podría ser de gran atractivo tanto para los vecinos propios de esta tierra, como para nuestros visitantes. Podría servir para ver el patrimonio existente del municipio, pero no puede ser. Por competencia, por entendimiento, por economía, por dimes y diretes, por no haber coyuntura alguna. Para colmo, el retraso en las obras, que obligó al Ayuntamiento a devolver casi el millón de euros que otorgó el Gobierno central para el proyecto. Proyecto que para no estar, no está ni en el aire.

Y aquí no se pretende culpar a nadie, y al mismo tiempo, culpar a todos. Servidor incluido. Por no reclamar algo que es nuestro, que forma parte de nuestra historia y que finalmente podemos perder. Algo que no podemos defender, porque tampoco hay mucho conocimiento de ello. Ni promoción ni proyección alguna, que hace que los ciudadanos no puedan reclamar algo que desconoce, o de lo que no esté totalmente cerciorado.

En un principio, como todo, se informó de lo que se trataba. Claro, pero hace más de una década. Casi ni el que escribe este artículo lo recuerda. Se haría, claro que sí. Pero ya no se recuerda. El tiempo condena al más absoluto olvido este proyecto integrador, cultural y de revalorización de aquello que forma parte de nuestra historia, social y cultural. Se perderá, y mientras los ciudadanos, los vecinos no podremos reclamarlo, porque no podemos reclamar algo que no conocemos.