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sábado, 3 de agosto de 2013

Souviron, vendido, juzgado y condenado

Partamos de la base de que el hoy ciudadano Antonio Souviron, exalcalde de Vélez-Málaga, no debería haber cogido el coche si había bebido. Ni él ni nadie. Hasta ahí, todos de acuerdo. Además, los que ejercen como cargos de la administración o han sido representantes públicos de cierta relevancia son los que más cuidado tienen que tener con este tipo de cosas. Y, por supuesto, como cualquier hijo de vecino, que afronte las consecuencias de sus actos. Pero a partir de ahí, hay bastante que matizar. En este sentido, Souviron ya ha sido vendido, juzgado y condenado.

Ha sido vendido porque de otra forma no se entiende que a pocas horas de lo ocurrido, El Mundo Málaga ya ofreciera la siguiente información: 'El ex alcalde de Vélez atropella a un guardia civil en un control de alcoholemia', noticia más tarde amplificada por La Opinión de Málaga con el titular 'El exalcalde Antonio Souvirón atropella a un agente y da positivo en un control'. Y mucho menos se puede comprender que Diario Sur cuente hasta con fotografías de Souviron en el furgón de la Guardia Civil, justo después de dar positivo en la prueba del etilómetro. Eso sí, este periódico matiza bastante la información al titular que 'El exalcalde de Vélez, imputado por alcoholemia tras golpear la moto de un guardia civil'. Según Sur, Antonio Souvirón dio una tasa de 0,39 miligramos después de colisionar con el vehículo del agente, que le había ordenado parar por una infracción. O sea, ni todo ocurrió en un control de alcoholemia ni el exdelegado de Turismo y Comercio atropelló a un agente, sino que supuestamente golpeó de forma involuntaria con su coche la moto de un guardia civil de la Agrupación de Tráfico (según la agencia de noticias Efe, al parecer, la colisión se produjo después de que ambos vehículos estuviesen parados en el arcén, cuando el coche del exregidor comenzó a desplazarse lentamente hasta alcanzar la moto). Sí es verdad que el agente, que acudió al hospital por dolores en la espalda, apunta Diario Sur, ha sufrido una contractura muscular de pronóstico leve. Pero a lo que vamos. Había hasta un fotógrafo para 'inmortalizarlo' todo. A alguien, o a algunos, les ha interesado que el caso se conociera lo más rápido posible y con todo lujo de detalles. Lo han vendido.

Y a Souviron, desde luego, se le ha manifestado la 'Ley de Murphy' en todo su esplendor. Al margen de lo anterior, ha cometido el 'delito' de haber sido alcalde de Vélez-Málaga y delegado provincial de Turismo y Comercio, cogió el coche cuando no tenía que hacerlo, estamos en agosto, fechas en las que tradicionalmente escasea el volumen de información, y ha coincidido que es fin de semana, días en los que tampoco hay mucho sobre lo que escribir sea la época del año que sea. La amplificación y difusión de lo ocurrido es, por tanto, máxima (con la ayuda también de las redes sociales). Y nosotros, los ciudadanos, y los propios medios de comunicación, estamos haciendo el resto. Mediáticamente, ya lo hemos juzgado y condenado. Lo venimos haciendo desde anoche. Desgraciadamente, un día sí y otro también, leemos en prensa que tal o cual individuo ha sido 'cazado' en un control de alcoholemia o ha sufrido o provocado un accidente por conducir bebido. Pero, claro, no es un ciudadano cualquiera. Es Antonio Souviron Rodríguez (figura ampliamente conocida por su carrera política), y vamos a por su cabeza aunque ya no ejerza como cargo público. Lo que no quita que debería dar ejemplo y ser muchísimo más prudente, máxime teniendo en cuenta su profesión de médico. Luego pasa lo que pasa.

Souviron la ha podido pifiar, sí. No hay excusas. Si queda demostrado que superaba la tasa de alcohol permitida, peor aún, pero dejemos que del resto se encargue el juez. Y que cuando llegue el momento, afronte lo que tenga que afrontar, como cualquiera de nosotros haría. A partir de ahí, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Porque, en el caso de que salga absuelto de la imputación, ¿cómo se repara el daño causado? No estaría mal reflexionarlo. Ese tipo de pedradas son muy dolorosas.