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viernes, 21 de diciembre de 2012

La firma - Hoy, Alejandro Cuenca / Para lo que ha quedado...

Para lo que ha quedado... @alecico90
 
Un proyecto que condenaron al fracaso

Atrás quedó aquel mes de octubre de 2006 en el que el tranvía de Vélez comenzara a transportar viajeros en su primera fase -y única finalizada-. Eran los últimos años de bonanza para el país y el municipio veleño, sin embargo, pretendía alcanzar al año 1,2 millones de viajeros para mantener los costes con la concesionaria del tranvía en una ciudad de 80.000 habitantes. No fue así. El proyecto estaba condenado al fracaso. El número fue cayendo en picado hasta alcanzar los poco más de 600.000 en 2011.

Hay circunstancias que no ayudan para nada a que la situación mejore. Si la segunda fase continua inacabada -de la utópica tercera fase mejor no hablar-, si no hay una campaña de promoción del servicio tranviario que fomente verdaderamente el uso del tranvía, que haga saber a la sociedad de su eficacia, rapidez y puntualidad, con unos precios económicos que sean compatibles con la situación de los ciudadanos y sus necesidades. Así es imposible aumentar una cifra que cae estrepitosamente.

Delgado Bonilla convencido de la no rentabilidad del tranvía lo paraliza exigiendo  colaboración a la Junta. Momento en que se pretende alcanzar la codiciada cifra de pasajeros al año con un sistema de transporte urbano basado en líneas de autobuses que en los primeros meses de funcionamiento generaron unos 45.000 pasajeros menos que el año anterior. Un servicio que no cala y recibe continuamente críticas por parte de usuarios y oposición en ayuntamiento.

Alcalde y Junta se hayan inmersos en una callejuela sin salida, ni adelante ni atrás. En esta semana hemos conocido que se volverá a modificar el sistema de transporte y que Bonilla amenaza a la Junta con alquilar el tranvía a Sidney si no hace frente a la mitad del déficit tranviario. Al final el tranvía no lo aprovecharán para quienes fue ejecutado. Mientras tanto, hay 40 millones de euros de inversión con fondos europeos paralizados. Un servicio  que podría formar parte del sistema de transporte urbano actual del municipio para llegar a un objetivo común. Pero ya no se escucha el claxon del tranvía ni el chirrido de las vías por las calles de Vélez, ahora las vías tienen un mejor uso como estacionamiento de vehículos mientras padres recogen niños del cole o realizan sus avíos, para peatones que lo aprovechan como acera. Para lo que ha quedado...